Tribuna Peninsular

sábado, 8 de agosto de 2026

México

Plantas medicinales para los riñones: qué dice la ciencia sobre su uso

El consumo de hierbas para la salud renal es una práctica común en México, pero especialistas advierten sobre riesgos de toxicidad y falta de regulación.

Redacción Tribuna Peninsular
Foto: excelsior.com.mx

El uso de plantas medicinales para tratar afecciones renales es una práctica profundamente arraigada en la cultura mexicana, donde hierbas como la cola de caballo, el diente de león y el pelo de elote se emplean frecuentemente como infusiones diuréticas. En el contexto actual de salud pública, diversas unidades del IMSS-Bienestar han registrado consultas sobre el uso de estos remedios caseros, que a menudo se utilizan como complemento o sustituto de tratamientos médicos convencionales. Es fundamental comprender que, aunque estas plantas poseen propiedades biológicas, su efecto directo en la filtración glomerular y la excreción de electrolitos no siempre es predecible o seguro para pacientes con insuficiencia renal crónica.

La Secretaría de Salud (SSA) ha enfatizado que el consumo indiscriminado de ciertas plantas puede derivar en nefrotoxicidad, una condición que daña los tejidos renales en lugar de sanarlos. Muchas hierbas contienen compuestos químicos que, al ser metabolizados por el hígado y excretados por los riñones, pueden sobrecargar la función de estos órganos o interactuar negativamente con medicamentos prescritos por especialistas. La falta de estandarización en la dosificación y la posible presencia de contaminantes en hierbas de procedencia incierta representan un riesgo latente para la salud de los usuarios.

Especialistas en nefrología sugieren que, antes de integrar cualquier producto herbolario al régimen cotidiano, los pacientes deben consultar con su médico tratante para descartar contraindicaciones específicas. La automedicación, incluso con productos naturales, puede enmascarar síntomas de enfermedades progresivas, retrasando diagnósticos oportunos que son vitales para evitar daños irreversibles en la estructura renal. La recomendación oficial es priorizar la hidratación con agua simple y seguir estrictamente las guías clínicas avaladas por las instituciones nacionales de salud.

En la actualidad, no existe una regulación exhaustiva que garantice la pureza y eficacia de todas las plantas medicinales que se comercializan en mercados locales. Por ello, el criterio preventivo debe ser la norma: cualquier cambio en la función urinaria o dolor en la zona lumbar tras la ingesta de infusiones debe ser motivo de una evaluación médica profesional. La salud renal depende de un equilibrio preciso de minerales y líquidos, el cual no debe ponerse en riesgo mediante el uso de sustancias sin respaldo clínico comprobado.

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