Tribuna Peninsular

miércoles, 29 de julio de 2026

México

Precisión lingüística: el uso correcto de la expresión ambos inclusive

La Real Academia Española aclara que la forma correcta de indicar un intervalo es ambos inclusive, evitando errores comunes de pluralización.

Redacción Tribuna Peninsular
Foto: infobae

La Real Academia Española (RAE) ha reiterado recientemente la forma gramaticalmente correcta de emplear la expresión «ambos inclusive». Según las normas de la institución, debe utilizarse siempre en singular, rechazando la forma «ambos inclusives», la cual es considerada un error morfológico derivado de una confusión con la concordancia de género y número del sustantivo al que modifica.

Esta locución se emplea habitualmente en documentos administrativos, contratos y comunicaciones académicas para precisar que los extremos de un periodo o serie están incluidos en el conteo. Al funcionar como un adverbio o un adjetivo invariable, la estructura no debe flexionarse, manteniendo su forma original independientemente del contexto en el que se aplique dentro de la redacción técnica o cotidiana.

Más allá de las reglas gramaticales, la forma en la que una persona redacta textos refleja aspectos significativos sobre su personalidad y su preparación académica. El uso preciso del lenguaje no solo facilita la comprensión de los mensajes, sino que también proyecta una imagen de profesionalismo, rigor y atención al detalle, elementos valorados en cualquier entorno laboral o académico en México.

El interés por el buen uso del idioma español ha cobrado relevancia en el ámbito digital, donde la claridad en la escritura es fundamental para la comunicación efectiva. Consultar las fuentes oficiales de la RAE permite a los usuarios evitar vicios del lenguaje y corregir errores comunes que, aunque extendidos, carecen de sustento normativo en la gramática moderna.

En conclusión, el dominio de locuciones como «ambos inclusive» es parte esencial de una comunicación escrita de calidad. La invitación de los expertos es a mantener la vigilancia sobre la norma culta, entendiendo que la escritura es una herramienta de proyección personal que requiere práctica constante y actualización permanente de las recomendaciones lingüísticas vigentes.

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